Los Cigar Mate Por: Manuel Sajour - manuelsajour@msn.com Periódico Diario Libre
Hemos compartido juntos la experiencia de ir aprendiendo sobre el sugestivo mundo del cigarro: cómo el humidor es parte de nuestra personalidad; que cada cigarro tiene su forma, estilo y sabor; y algunas normas de etiqueta para fumadores. Nos hemos convertido en expertos “Cigar Aficionados”.
Ha llegado el momento de pasar a un próximo nivel: ¿con qué bebida acompañar una ronda de puros? Siempre debemos buscar bebidas que complementen y realcen el sabor, de modo que uno de los compañeros inseparables del fumador es el vino, ya que en ambos la dedicación y la artesanía son piezas clave de su elaboración.
El vino puede ser el “camarada” ideal en sus diferentes presentaciones y cosechas, no importando las uvas para su fabricación o la región de origen. Puede ser cualquier Carbenet, Merlot o quizá algún espumoso que tengamos guardado.
Otras bebidas con muchos adeptos son las espirituosas como el cognac, el brandy y el aguardiente, las cuales desde sus orígenes han estado íntimamente ligadas a la cultura de la hoja, la tripa y el humo. Éstas reclaman ser las preferidas de los fumadores y proclaman, sin ningún rubor, su superioridad ya que su exclusiva elaboración data de miles de años de herencia y linaje.
También están el Oporto, un vino complementado con aguardiente; y el whisky, ya sea escocés, irlandés o americano, los cuales al estar elaborados con cebada fermentada, malteada y añejada, generan sabores de una riqueza y complejidad similares a los que ofrecen los buenos puros hechos con tabaco bien fermentados. Los rones y el tequila son una excelente opción también.
No es obligatorio amarrarse a estos compañeros de placer, ya que los gustos varían de acuerdo a las personas y a las zonas geográficas a que pertenezcan.
Voy a confesarles una de mis más profundas intimidades, aprendidas en mis años de experiencia como fumador: siempre acompaño mis puros con vodka, pero no sin antes hacer todo un ritual de iniciación. Comienzo circuncidando mi cigarro con un corte perfecto de medio centímetro, luego vierto en una copa pequeña una porción de vodka e introduzco levemente el cercenado prepucio, por unos minutos, hasta que absorba el espíritu del “Gran Dios Ruso” lo que le da a mi cigarro el sabor de dos grandes culturas.
Un paso obligado al fumar es la degustación de un buen café. Esta bebida aromática comparte muchas similitudes con un buen puro, ya que los dos son fruto de un dedicado proceso de curación, secado y elaboración. Al compartir estas características los hace hermanos a la hora del disfrute y se hace impensable no combinarlos al fumar.
El café puede estar presente en cualquiera de sus innumerables versiones, ya sea un delicioso capuccino, un tentador mokaccino o un tradicional “cortadito”, entre otros.
Al final, como en toda relación placentera, encontraremos adeptos y detractores de estos “Cigar mate”. Sin embargo, lo importante es que usted sea capaz de degustar cada una de estas bebidas y sus combinaciones, y pueda decidir cuál es la que más está en equilibrio con el puro y su paladar. |